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10 de Abril de 2009Este sitio surge, dentro de nuestra Asociación, con la intención de convertirse en un dinámico instrumento de comunicación con los practicantes del viejo arte del Tai Chi Chüan…>>leer más
CURSO DE TAI CHI CHUAN
IMPARTIDO POR EL MAESTRO JORGE RUIZ
El día 21 de abril de 2012, el maestro Jorge Ruíz Riquelme, delegado para Europa de la Escuela Oficial de Pekín y discípulo directo del gran maestro Xu Wei Jun, impartió su tercer curso de Tai chi chuan en Sevilla. En las instalaciones deportivas del Distrito Sur.
Horario de prácticas para el Curso 2011-2012:
CENTRO HISPALIA: Lunes y miércoles: de 18,30 a 20,00 h.
CENTRO CÍVICO LAS COLUMNAS: Viernes: de 10,00 a 11.45 h. y de 18.30 a 20.30 h.
¡De nuevo, la primavera!
Estamos en un año en el que se anuncian importantes cambios en muchos aspectos de lo que consideramos nuestra estructura político-social, pues, todo lo que está vivo, igual que las estaciones a lo largo del año, está sujeto a eso que los presocráticos consideraban el principio más permanente del universo: el cambio.

Todo está dentro de las leyes de la naturaleza que rigen nuestra evolución, dependiendo de nosotros el obedecerlas, pues, cuando no es así y nos resistimos al cambio, aparecen las dificultades y los problemas de toda índole. Cuando aprendemos a vivir con esas leyes nos damos cuenta, entre otras cosas, de que la salud se convierte en nuestra aliada.
En esta primavera –los chinos la relacionan con el elemento madera- que acabamos de estrenar, es muy saludable mantener con regularidad un programa de ejercicios que nos ayude, a través de la actividad física, a abrir el cuerpo y la mente a la energía propia de esta estación. Nos sentiremos más centrados y con mayor capacidad de tomar decisiones al estar nuestra mente más relajada.
La primavera es la estación del principio y la creación. Es ese momento especial del año en el que nos abrimos a lo nuevo y nos despedimos del pasado, de aquello que podría convertirse en lastre en nuestro caminar por el sendero de la vida. Aclarando el pasado es cómo podemos crear espacios para ese futuro que ya se está convirtiendo en presente, pues, de lo contrario, la nueva energía bloqueará el sistema si no encuentra el espacio que necesita.
Para recrear la armonía propia de la primavera, es vital que tomemos contacto con nuestro ser interior, nuestro ser creativo: ¿Qué nos está pidiendo? ¿Qué necesita para poder expresarse y sentirse libre? Aprendamos a escucharla y sepamos interpretar su melodía.
Cuando llegue la primavera, recordemos algo que ya decían los clásicos: Eliminación equivale a iluminación.
(Editorial aparecido en el número 40 de la revista Tao tien)
Ya estamos en invierno.
Otra vez estamos en el invierno, la más fría y oscura de las estaciones. Es el momento en el que las criaturas vivas se orientan hacia dentro, y en el que los cultivos de la naturaleza están almacenados. La humanidad, igual que la naturaleza, se hallan gobernados por el principio yin, el cual nos invita a la reflexión y a la relajación profunda, dando como resultado un proceso en el que suelen mezclarse lo interno con lo externo, abriéndose una vía hacia el conocimiento, la sabiduría y una visión clara de nuestro horizonte.
Es el momento de la preparación tranquila, mientras se espera el verde renacimiento de la primavera, cuando, nuevamente, siguiendo el ciclo inexorable de la vida, se levanten los vientos, canten los pájaros y crezcan las flores.
La práctica de los estilos internos de las Artes Marciales y del Tai chi chuan en particular, nos ayudará, en ésta, igual que en las restantes estaciones, a armonizarnos con la madre naturaleza, combinando lo interior y lo exterior, la mente y el cuerpo, lo masculino y lo femenino. Nos seguirá aportando poder y fuerza, además de gracia y flexibilidad. Esta “danza del movimiento quieto”, este lenguaje corporal que refleja los movimientos de la naturaleza, se ha convertido en un medio muy eficaz para combatir el estrés diario que afecta a tantas personas, pues, día a día, la situación ambiental y social se va haciendo más y más estresante, adquiriendo un mayor protagonismo el cómo vivir en paz y de manera saludable.
En consecuencia, si nuestra meta es estar bien y disfrutar de paz y vitalidad, no solo deberemos estar atentos a mantener la armonía entre todos los niveles de nuestro ser (cuerpo, corazón y mente), también tendremos que ayudar al mundo a ser armonioso: no podremos estar sanos mientras el planeta esté enfermo.
El Tai chi chuan está ayudando a muchas personas a frenar y desaprender los modelos de comportamiento estresantes acumulados, haciendo posible que recuperen el contacto con aquellas partes de sí mismas que habían extraviado en el remolino frenético de la vida moderna.
(Editorial aparecido en el número 39 de la revista Tao tien)
Ha llegado el otoño.
Aunque creo que ya lo hemos comentado en otras ocasiones, el otoño parece ser la estación que más invita -al menos para muchos- a una reflexión sobre lo que hemos realizado en el transcurso del año, analizando lo positivo y negativo de nuestras experiencias.
En nuestra Escuela, a través de la práctica de las artes marciales internas, también hemos aprendido a ejercitarnos en ese tipo de análisis, tratando de sacar siempre aquellas conclusiones que, como no, puedan resultarnos válidas para afrontar un nuevo período, ciclo, curso… como queramos denominarlo. Pues lo importante es que, haciéndolo así, esto nos servirá de apoyo para poder seguir recorriendo nuestro camino, paso a paso, sin perder la dirección que nos marca la estrella de nuestro propio destino.
Ese destino tiene que ver, pues no podría ser de otra manera, con los sueños, los ideales, por los que empezamos a luchar en un determinado momento de nuestra vida: el momento en el que nuestra alma despertó a la filosofía. Y esto es lo que ha sucedido en más de un caso a lo largo de la historia de nuestra Escuela, en que ha habido compañeros que, gracias a la práctica del Tai chi chuan o del Nei Kung, han empezado a hacerse preguntas -lo primero en la filosofía es saber preguntarse- sobre aspectos de la existencia y de su vida que nunca antes se habían planteado.
Los artículos que aparecen en nuestro boletín tocan distintos temas relacionados, en su mayor parte, con las artes marciales y sus fundamentos filosóficos, pero participando todos de un mismo nexo de unión: la búsqueda del conocimiento de uno mismo para ser mejores seres humanos día a día.
(Editorial aparecido en el número 38 de la revista Tao tien)
¡Ya está aquí el verano!
El último número de nuestro boletín ve la luz después de un ciclo de nueve años en el que viene editándose ininterrumpidamente, y lo hace habiendo atravesado, un año más, el solsticio de verano.
Consideramos que esto es algo significativo, pues el verano es la estación de crecimiento y maduración de la naturaleza, en la que los proyectos van sumando un punto más de madurez, y que, según la filosofía china, se corresponde con el elemento fuego, el momento del año en el que la energía solar alcanza su apogeo para luego empezar a declinar.

Los distintos aspectos de las artes marciales internas, como el Nei Kung y el Tai chi chuan, están diseñados para adiestrar y transformar la conciencia del practicante. Son formas de despertar y perfeccionar sensibilidades innatas que de lo contrario permanecerían latentes en nosotros. Son formas de potenciar la conciencia del cuerpo y la mente más allá de las fronteras y convencionalismos establecidos culturalmente.
Cuando llega el verano, coincidiendo con el final de las clases -antes del paréntesis vacacional- de las disciplinas arriba mencionadas, podemos constatar, con gran satisfacción, que los practicantes han logrado, en mayor o menor medida, un cierto grado de madurez; en mayor o menor medida, se han ejercitado en el cultivo de esa cualidad interna propia de todas las artes creativas: el equilibrio entre la concentración y la relajación; en mayor o menor medida… han forjado un poco más su carácter.
Esto no es de extrañar, pues los estilos internos de las artes marciales se convierten, mediante la aplicación de sus claves filosóficas, en auténticas vías de realización para el ser humano, potenciando su conocimiento interior gracias a la armonía entre el cuerpo, el corazón y la mente. Esto se va haciendo realidad en la medida en que las personas que se acercan a estas disciplinas van frenando y abandonando los modelos de comportamiento estresante que venían acumulando desde hacía, quizá, mucho tiempo, y es entonces cuando empiezan a recuperar el contacto con aquellas partes de sí mismas que, de alguna manera, habían extraviado en el remolino frenético de la vida moderna.
Quienes practicamos las artes marciales filosóficas tenemos el deber de llevar la armonía al mundo en el que vivimos, para lo cual hemos de recrearla primero en nosotros mismos, y sólo así haremos posible un mundo en el que cada vez sea mayor el número de personas que puedan disfrutar de la salud, el equilibrio y la paz.
(Editorial aparecido en el número 37 de la revista Tao tien)

