Bienvenidos

Este sitio surge, dentro de nuestra Asociación, con la intención de convertirse en un dinámico instrumento de comunicación con los practicantes del viejo arte del Taijiquan>>leer más

REANUDACIÓN DE CLASES

ENERO 2019

Las fechas de reanudación de clases y sus horarios son los siguientes:
-Universidad Popular: martes, día 8 a partir de las 18 h.
-C. Cívico “Las Columnas”: viernes, día 11, de 18 a 20 h.
-Centro Hispalia: lunes, día 14, de 18.30 a 20 h. (horario del nivel de iniciación).

CLASES

Para el curso 2017-2018, los horarios de clase en la escuela Tao tien serán los siguientes:

Centro Hispalia:

-Lunes de 17:30 a 18:30 Nei kung, de 18:30 a 20:00 primer nivel de Taijiquan y de 20:00 a 21:00 segundo nivel.

-Miércoles de 18:00 a 19:30 Nei kung.

Centro Cívico Las columnas:

- Viernes de 18:00 a 20:00 Taijiquan.

Universidad Popular de Alcalá de Guadaira:

-Lunes de 9:30 a 12:30 primero y segundo niveles de Taijiquan.

-Martes y jueves de 18:00 a 19:00 (primer nivel de Taijiquan) de 19:00 a 20:00 (segundo nivel) y de 20:00 a 21:00 (tercer nivel)

¡Ha llegado el otoño!

De nuevo, hemos entrado en el otoño, que, según parece, es la estación que más invita –al menos para muchos– a una reflexión sobre lo que hemos realizado en el transcurso del año, analizando lo positivo y negativo de nuestras experiencias.
En nuestra escuela, a través de la práctica de las artes marciales internas, también hemos aprendido a ejercitarnos en ese tipo de análisis, tratando de sacar siempre aquellas conclusiones que, cómo no, puedan resultarnos válidas para afrontar un nuevo período, ciclo, curso…, como queramos denominarlo, pues lo importante es que, haciéndolo así, esto nos servirá de apoyo para poder seguir recorriendo nuestro camino, paso a paso, sin perder la dirección que nos marca la estrella de nuestro propio destino.

Ese destino tiene que ver, pues no podría ser de otra manera, con los sueños, los ideales por los que empezamos a luchar en un determinado momento de nuestra vida: el momento en que nuestra alma despertó a la filosofía. Y esto es lo que ha sucedido en más de un caso a lo largo de la historia de nuestra escuela, en que ha habido compañeros que, gracias a la práctica del taijiquan, han empezado a hacerse preguntas –lo primero en la filosofía es saber preguntarse– sobre aspectos de la existencia y de su vida que nunca antes se habían planteado.
Los artículos que aparecen en nuestro boletín tocan distintos temas, relacionados, en su mayor parte, con las artes marciales y sus fundamentos filosóficos, pero participando todos de un mismo nexo de unión: la búsqueda del conocimiento de uno mismo para ser mejores seres humanos día a día.

(Editorial aparecido en el número 70 de la revista Tao tien)

¡Ya llegó el verano!

Una vez más, hemos atravesado las puertas del solsticio de verano, siendo esta la estación del año preferida por muchos y en la que parece que todos nos sentimos como más abiertos, comunicativos y con más ganas de hacer cosas al aire libre. Es una estación asociada con la madurez de las cosas y también con su equilibrio.

Como bien nos enseña la tradición china, el equilibrio es una oscilación entre el yin y el yang, sin estancarnos en ninguno de estos dos principios que mueven todas las cosas, y que, convenientemente armonizados, nos conducen a una visión equilibrada de la vida humana: aprendemos a contemplar la existencia, a vivir sin miedo –que no es poco– y a desterrar todo tipo de preocupaciones que, casi siempre, suelen ser producto de nuestra mente ilusoria, la cual hemos de conocer y dominar para poder aspirar a ese gran equilibrio que es el universo mismo.
Esto solo será posible si somos capaces de encontrar ese equilibrio en nosotros mismos, lo cual no es tarea fácil, pues la actitud a adoptar no está exenta de ciertas sutilezas que, si nos esforzamos demasiado en equilibrarnos, pueden llevarnos, paradójicamente, a alterar el ritmo natural de las cosas. La armonía de la vida humana es algo natural, espontáneo, que podemos experimentar desde el momento en que dejemos de querer controlarlo todo.
La vía del Taijiquan es la vía de la suavidad y la armonía, a través de la cual aprendemos a no forzar las cosas; aprendemos a fluir con todo lo existente y manifestado, captando la esencia y desechando lo puramente formal. Por lo tanto, nuestro pensamiento y acción han de estar orientados a la no resistencia, a evitar el conflicto en cualquiera de sus aspectos, contribuyendo de esta manera a que cada vez reine un mayor grado de armonía entre todos los seres humanos.

(Editorial aparecido en el número 69 de la revista Tao tien)

¡De nuevo, la primavera!

La sociedad occidental de este tercer milenio, al igual que sucedía a finales del anterior, viene dando muestras de numerosos y variados síntomas de cansancio, de falta de salud… de enfermedad. Haciendo un análisis de la situación que estamos viviendo, nos percatamos de que el abandono de los valores tradicionales ha ido desarraigando al hombre occidental de su pasado, dejándole vacío de cara al futuro. La dependencia de la tecnología, el abandono de las labores del campo, el hacinamiento en los núcleos urbanos, el consumismo y la falta de valores espirituales, convierten a los ciberurbanitas de este tercer milenio en simples objetivos de las campañas de ventas, en moradores de artificiales y deshumanizadas oficinas que apenas regresan unas horas al día a sus casas para descansar y preparar una nueva jornada de trabajo.

Nos encontramos con que el estrés y los hábitos sedentarios, la alimentación cada vez menos natural (comida basura, plastificada, transgénica, etc.), el abuso de sustancias nocivas (tabaco, alcohol, drogas) y estimulantes, así como de todo tipo de fármacos, están provocando una serie de deficiencias y carencias en la salud del hombre actual, así como enfermedades crónicas.
Es por todo ello por lo que, hoy más que nunca, el hombre necesita realizar algún tipo de ejercicio que le permita restablecer su salud, prevenir las enfermedades y alcanzar el bienestar físico y mental. El auge del Taijiquan en Occidente como «fuente» de salud y longevidad respondería a esa búsqueda por reencontrar el equilibrio entre el cuerpo y la mente, entre la salud física y la psíquica, pues solo entonces el hombre puede vislumbrar los horizontes que le lleven al conocimiento de sí mismo.

(Editorial aparecido en el número 68 de la revista Tao tien)

Estamos en invierno.

Una vez más, nos encontramos ante las puertas de un nuevo año en el que tendremos la oportunidad de seguir recorriendo el camino cuyos primeros pasos dimos hace ya algún tiempo, y me refiero a ese que iniciamos con la práctica del Taijiquan, la cual nos ha permitido ir descubriendo una maravillosa filosofía de vida que nos acerca, poco a poco, a las verdades del universo en el que nos encontramos.

Estas –tanto las pequeñas como las grandes verdades– no llegan como consecuencia de un esfuerzo deliberado; más bien suelen revelársenos cuando menos lo esperamos, de manera súbita y espontánea, y entonces entendemos que todo es mucho más sencillo de lo que hasta ese momento pensábamos. La inspiración humana, unida a la influencia divina, hace que esto sea posible: nos volvemos especialmente receptivos, y nuestra comprensión de la vida y de la gente se hace mucho más profunda, adaptándonos con una apertura total de corazón a todo lo que sea necesario.
A través de la práctica incansable, con perseverancia y constancia, siendo siempre pacientes y confiando en los maestros y en nosotros mismos, vamos logrando un estado de conciencia inspirado y abierto. A partir de aquí, somos capaces de observar el mundo con unos ojos frescos de asombro, con una mente libre de la rutina y de la mediocridad.
Esta mirada, surgida de la inspiración del corazón, es una visión limpia, sin manchas, que es la característica de todos los que consideramos grandes hombres en el espíritu, y sin ella –como bien nos enseña el camino de la filosofía– nuestra evolución espiritual más genuina es imposible.
Y hablando de aquellos que se caracterizaron por tener un alma grande y generosa, en este número rendimos un sentido homenaje al maestro Toshiaki Higasio, que nos inició a muchos –entre los cuales se encuentra el que esto escribe– en la vía de las artes marciales japonesas, ayudándonos en el conocimiento de nosotros mismos a través de la enseñanza de tan nobles, profundas y maravillosas disciplinas.
Se nos fue en el pasado mes de octubre… pero su recuerdo imborrable quedará grabado por siempre en nuestros corazones.

(Editorial aparecido en el número 67 de la revista Tao tien)

#s3gt_translate_tooltip_mini { display: none !important; }

Los comentarios están cerrados.


Cerrar
E-mail It