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Abril 10, 2009

Bienvenidos

Posted in: General

Este sitio surge, dentro de nuestra Asociación, con la intención de convertirse en un dinámico instrumento de comunicación con los practicantes del viejo arte del Taijiquan>>leer más

REANUDACIÓN DE CLASES

ENERO 2019

Las fechas de reanudación de clases y sus horarios son los siguientes:
-Universidad Popular: martes, día 8 a partir de las 18 h.
-C. Cívico “Las Columnas”: viernes, día 11, de 18 a 20 h.
-Centro Hispalia: lunes, día 14, de 18.30 a 20 h. (horario del nivel de iniciación).

CLASES

Para el curso 2017-2018, los horarios de clase en la escuela Tao tien serán los siguientes:

Centro Hispalia:

-Lunes de 17:30 a 18:30 Nei kung, de 18:30 a 20:00 primer nivel de Taijiquan y de 20:00 a 21:00 segundo nivel.

-Miércoles de 18:00 a 19:30 Nei kung.

Centro Cívico Las columnas:

- Viernes de 18:00 a 20:00 Taijiquan.

Universidad Popular de Alcalá de Guadaira:

-Lunes de 9:30 a 12:30 primero y segundo niveles de Taijiquan.

-Martes y jueves de 18:00 a 19:00 (primer nivel de Taijiquan) de 19:00 a 20:00 (segundo nivel) y de 20:00 a 21:00 (tercer nivel)

Estamos en invierno.

Una vez más, nos encontramos ante las puertas de un nuevo año en el que tendremos la oportunidad de seguir recorriendo el camino cuyos primeros pasos dimos hace ya algún tiempo, y me refiero a ese que iniciamos con la práctica del Taijiquan, la cual nos ha permitido ir descubriendo una maravillosa filosofía de vida que nos acerca, poco a poco, a las verdades del universo en el que nos encontramos.

Estas –tanto las pequeñas como las grandes verdades– no llegan como consecuencia de un esfuerzo deliberado; más bien suelen revelársenos cuando menos lo esperamos, de manera súbita y espontánea, y entonces entendemos que todo es mucho más sencillo de lo que hasta ese momento pensábamos. La inspiración humana, unida a la influencia divina, hace que esto sea posible: nos volvemos especialmente receptivos, y nuestra comprensión de la vida y de la gente se hace mucho más profunda, adaptándonos con una apertura total de corazón a todo lo que sea necesario.
A través de la práctica incansable, con perseverancia y constancia, siendo siempre pacientes y confiando en los maestros y en nosotros mismos, vamos logrando un estado de conciencia inspirado y abierto. A partir de aquí, somos capaces de observar el mundo con unos ojos frescos de asombro, con una mente libre de la rutina y de la mediocridad.
Esta mirada, surgida de la inspiración del corazón, es una visión limpia, sin manchas, que es la característica de todos los que consideramos grandes hombres en el espíritu, y sin ella –como bien nos enseña el camino de la filosofía– nuestra evolución espiritual más genuina es imposible.
Y hablando de aquellos que se caracterizaron por tener un alma grande y generosa, en este número rendimos un sentido homenaje al maestro Toshiaki Higasio, que nos inició a muchos –entre los cuales se encuentra el que esto escribe– en la vía de las artes marciales japonesas, ayudándonos en el conocimiento de nosotros mismos a través de la enseñanza de tan nobles, profundas y maravillosas disciplinas.
Se nos fue en el pasado mes de octubre… pero su recuerdo imborrable quedará grabado por siempre en nuestros corazones.

(Editorial aparecido en el número 67 de la revista Tao tien)

Ha llegado el otoño.

En los años que llevamos impartiendo las clases de Taijiquan, hemos tenido la oportunidad de conocer a muchas personas que buscaban y esperaban encontrar ese «algo más» en este noble y maravilloso arte… y ciertamente –en honor a la verdad–  más de una lo encontró.
Pero igualmente cierto es que para que esto sea posible es necesario someterse a la disciplina que nos exige este estilo interno de las artes marciales chinas, pues estamos hablando de algo más importante, profundo y trascendente que una simple gimnasia, algo que tiene la capacidad de hacer realidad un desarrollo integral del ser humano; hacer realidad un desarrollo holístico en el que, como tal, espíritu, mente, energía y cuerpo se integran armoniosamente, conformando una auténtica unidad.

La elevación y amplitud de conciencia que esto supone lleva al practicante de Taijiquan a conocer cada vez mejor a sus enemigos interiores y saber cómo enfrentarlos, aplicando la estrategia necesaria para ir derrotándolos uno a uno en este gran campo de batalla que es la vida.
Aquel taochi que ha iniciado su camino de búsqueda, desde el momento en que ha oído esa voz que ha resonado en su interior y que le indica cuáles son los pasos que tiene que dar y en qué dirección hacerlo, dispone de cuatro armas imprescindibles: perseverancia, constancia, confianza –en sí mismo y en sus maestros– y paciencia.
Si a esto sumamos la generosidad, la bondad y la práctica de toda virtud sin distinción, nos atrevemos a afirmar que se superarán todas las pruebas que constituyen el camino mismo y que nos conducirá, inexorablemente, hacia el despertar de nuestra conciencia inmortal.

(Editorial aparecido en el número 66 de la revista Tao tien)

¡Ya llegó el verano!

Estamos viviendo un momento en el que el progreso científico y tecnológico ha alcanzado cotas realmente sorprendentes, increíbles para algunos, poco menos que de ciencia ficción. Pero nos hacemos la pregunta de siempre: ¿ciencia y tecnología van de la mano del desarrollo ético y espiritual del ser humano?
En relación con esto, hay un primer razonamiento que nos dice que todo el progreso tecnológico y la facilidad de acceso a las redes mundiales de información no pueden acelerar la captación intuitiva de la sabiduría que nos permite comprender los fenómenos del mundo y sus raíces espirituales.

Podemos cometer el error de olvidar que todos los avances y descubrimientos que puedan realizarse en lo que a la materia se refiere, han de estar al servicio, de una forma u otra, de una visión más profunda de la naturaleza y del hombre, y que esto pueda traducirse en una mayor armonía y equilibrio tanto en lo individual como en lo social: la sociedad siempre mejorará sobre la base del mejoramiento del individuo.
Como siempre, las claves están en el interior del ser humano, pero se trataría sobre todo de aquellas que nos permitan conectarnos –o reconectarnos– con las leyes que rigen este maravilloso universo en el que nos encontramos y que, de alguna manera, también se encuentran dentro de nosotros.
Esto solo será posible si somos capaces de desarrollar el suficiente grado de confianza en nosotros mismos, cosa que no es nada fácil –pero no imposible– y que nos permitiría encaminar nuestros pasos, constante y perseverantemente, en el verdadero sentido de la vida, sabiendo que todo lo que hacemos obedece a una necesidad, conforme a una finalidad, y que naturalmente culminará en ese destino que nos espera… hacer realidad nuestros mejores sueños.

(Editorial aparecido en el número 65 de la revista Tao tien)

¡De nuevo, la primavera!

En este último número de nuestro boletín hemos dedicado una atención especial a algunos de los maestros conocidos como Los Clásicos del Taijiquan, que, como tales, son las verdaderas fuentes de las que seguiremos bebiendo una y otra vez en la práctica de este noble y maravilloso arte.
Una de las cosas que enseñaron estas grandes figuras tiene que ver con el control del intelecto, con la pretensión -ilusa, por lo demás- de descubrir la verdad que late en el fondo de todas las cosas acumulando más y más conocimiento. No. El conocimiento genera dudas y las dudas provocan que tengamos hambre de más conocimiento: no podemos saciarnos comiendo de este modo.

La sabiduría ancestral nos enseña que podemos alimentarnos de cosas más sutiles; que podemos alimentarnos de que lo que tiene nombre nació de lo que no tiene nombre, de que todo ser fluye del no ser, de que el mundo que se puede descubrir emana de una fuente indescriptible.
Encontrando esta verdad sutil dentro de nuestro propio ser llegamos a estar completamente satisfechos.
La insensatez se ha convertido en una especie de epidemia que se ha extendido peligrosamente, llegando a afectar, incluso, a quienes considerábamos poco menos que perfectamente inmunizados. Consecuencia de esta insensatez son los movimientos impulsivos –no podemos bajar la guardia ante el acoso del dragón emocional- que no conducen absolutamente a ninguna parte. Los sabios saben que la victoria y la derrota se deciden por algo más sutil.
Saben que existe algo perfecto, inalterable, inmutable que está antes de que se haga ningún movimiento.
Esta perfección sutil se deteriora cuando emprendemos acciones artificiales que nos alejan del verdadero y profundo sentido de lo que realmente buscamos, por lo que lo más aconsejable es que nos contentemos con no alterar la paz, que sepamos estar en silencio para poder descubrir la armonía en nuestro propio ser, y, una vez descubierta, aceptarla totalmente.
Siendo conscientes de que la verdad vibra en cada cosa y en cada no cosa, desde la mismísima punta de nuestra nariz, evitemos las sombras sin dejar de buscar la luz… LA LUZ DE UN MUNDO NUEVO Y MEJOR.

(Editorial aparecido en el número 64 de la revista Tao tien)

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